#Consejos para papás

Pausa obligada, ¿qué es y para qué sirve?

Pausa obligada, ¿qué es y para qué sirve?

¿Habías escuchado el término “pausa obligada”? Se trata de una forma de ayudarle a tu hijo a frenar y reflexionar acerca de un mal comportamiento que pudiera realizar. Como padres, aplicar la disciplina puede ser todo un reto, por un lado, queremos darle todo a nuestros hijos, pero por otro, el ponerles límites va de la mano con la educación y disciplina.

En una ocasión anterior, te platicamos las prácticas de disciplina que puedes compartir con tus hijos, esta vez, queremos platicarte específicamente de lo que es una pausa obligada y para qué sirve.

¡Eso sí! No es un castigo, es una forma no violenta de detener una conducta equivocada y que, aplicándola correctamente, tiene grandes ventajas.

¿Qué es una pausa obligada?

La pausa obligada es un método que sirve para generar autocontrol, como su nombre lo indica es realizar una pausa que rompa la conducta o con el contexto que tenemos en ese momento. En el caso de los pequeños, puede aplicarse cuando, está portándose mal, está haciendo un berrinche, están estresados o irritables.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) tiene recomendaciones (https://www.healthychildren.org/Spanish/family-life/family-dynamics/communication-discipline/Paginas/Time-Outs-101.aspx) para efectuar la pausa obligada con éxito:

  1. Dale una advertencia.

Si tu hijo está teniendo un mal comportamiento, adviértele que, si no deja de comportarse de esa manera, tendrá que hacer una pausa obligada. 

  1. Explícale su falta.

Es importante que le expliques a tu pequeño, cuál está siendo su falta o mal comportamiento. Esto es el inicio para que el menor pueda hacer un ejercicio de introspección, reflexione sobre su comportamiento y, más importante aún, de sus emociones.

  1. Aíslalo.

Es decir, llévalo a un lugar que sea seguro para él, que quede lejos de sus juguetes y que no sea su habitación. Cuando lo lleves a este espacio, es sumamente importante que no lo tomes del brazo con fuerza o con una expresión violenta. Tómalo de su manita y siéntalo en un espacio que rompa el ambiente en el que se estaba efectuando la falta. Puede ser en la esquina de una habitación o en un silla en la que esté seguro y cómodo.

  1. Toma el tiempo con cronómetro.

Este método sugiere que, el tiempo que tu hijo estará en esta pausa obligada, dependerá de su edad, será un minuto por cada año de edad. Es decir, serán dos minutos si tu pequeño tiene dos años, tres minutos si tiene tres años, y así sucesivamente.

Si el menor interrumpe el tiempo que le corresponde, debes volverlo a llevar al lugar seguro y explicarle que cuando cumpla el tiempo correspondiente y esté más tranquilo podrá platicar contigo, antes no. De ser así, reinicia el cronómetro y que los minutos vuelvan a pasar.

Ellos pueden tomar el control…

Después de los 3 años, puedes decirle a tu hijo que regrese contigo cuando se sienta más tranquilo y esté dispuesto hablar de lo que pasó. Esto podrá motivarlo a calmarse y a regresar con mejor actitud, además de haberse apropiado de su pausa.

  1. Comuníquense.

Una vez transcurrido el tiempo, si el pequeño está tranquilo, es momento de intercambiar opiniones. Deja que el pequeño se exprese acerca de cómo se siente, así podrás entender el motivo de su frustración. Después, sin regañarlo, dile cuál fue la conducta no aceptable y lo que sí pudo haber hecho en lugar de su falta.

banner

¿Cómo ejecutarla con éxito?

Para realizarla con éxito, debes ser firme pero no agresiva.

Recuerda que la manera en la que te diriges es una referencia para el menor, puedes evitar subir la voz y decirle en un lenguaje simple, lo que no es aceptable. Por otro lado, este método tendrá resultado si eres constante y cumples sus pasos cada que sea necesario.

Es decir, debes realizar la pausa obligada cada que tu pequeño recurra a un mal comportamiento, pero si sólo lo cumples a veces, perderá el sentido. Recuerda que es para que aprenda a controlar sus emociones, no se trata de una técnica para reprenderlo.

El amor nunca debe dudarse

Podemos entender que te sientas rebasada o rebasado, la maternidad y la paternidad son escenarios complejos en donde la impaciencia, el cansancio y el estrés acumulado nos pueden alterar. Para que la pausa se aplique con éxito no debe ser un chantaje, no lo hagas sentir “culpa”.

Lo ideal es generar consciencia, no reproche. El amor que sientes por tus hijos no puede ponerse en duda con este método ni tampoco debe volverse algo humillante. Al contrario, es una oportunidad para que se ejercite la comunicación entre padres e hijos con un trabajo emocional de por medio.

Debemos hacer énfasis: ¡No es un castigo!

Para efectuar la pausa obligada con éxito, es importante que la entiendas como una forma de ayudarle a tu pequeño a conocer, trabajar y calmar sus emociones. Esto tendrá como consecuencia el ejercicio de su autocontrol, lo que resultará en frenar su comportamiento, así que NO es una técnica de castigo.

Una práctica para toda la familia

De hecho, los adultos solemos hacer pausas obligadas. Es común que estando en el trabajo, nos sintamos abrumados y hagamos una pausa para tomar aire o echarnos un café, ¡conocemos los beneficios de la pausa obligada!

Con los pequeños es lo mismo, pero debemos ayudarlos a entender la importancia y los beneficios de la calma.