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¿Adolescente en casa? Tips para mejorar la comunicación sin pelear en el intento

¿Adolescente en casa? Tips para mejorar la comunicación sin pelear en el intento

¿Quieres mejorar la comunicación con el adolescente que tienes en casa? Entonces, sigue leyendo. 

Esta vez, queremos darte algunas herramientas para que la comunicación entre ustedes fluya y, por consecuencia, su relación mejore. Sabemos que un hijo adolescente (o varios) puede ser sinónimo de lidiar con una etapa difícil que pareciera poner en riesgo la estabilidad familiar. Sin embargo, esto puede trabajarse para dar otro resultado.

Antes de darte nuestros consejos para mejorar la relación con tu hijo adolescente, queremos plantear su definición. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) (https://www.who.int/es/health-topics/adolescent-health#tab=tab_1)es, “la fase de la vida que va de la niñez a la edad adulta, o sea desde los 10 hasta los 19 años”.

Este momento de vida, “representa una etapa singular del desarrollo humano y un momento importante para sentar las bases de la buena salud.”, añade la OMS. En este proceso, “los adolescentes experimentan un rápido crecimiento físico, cognoscitivo y psicosocial. Esto influye en cómo se sienten, piensan, toman decisiones e interactúan con su entorno”, explica el Organismo.

Hasta aquí una definición aprobada a nivel mundial, sin embargo, pensemos en algo básico.

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¿Te has puesto a pensar en la palabra “adolescente”?

Fíjate en el comienzo de la palabra “adolesce”, similar a “adolece”, ¿no crees?. Algunos psicólogos ocupan esta referencia para poder abordar lo problemática que puede resultar esta etapa para el adolescente y para su familia.

Si bien, lingüistas explican que ambas palabras tienen orígenes distintos;  “adolecer” proviene del español antiguo dolecer, que significa “padecer”; “adolescente” proviene del latín adolescere, que significa “crecer o comenzar”, el poder relacionar ambas palabras nos invita a utilizar la empatía en una persona que dejó de ser niño pero que aún no se convierte en adulto.

Es un periodo de dudas, descubrimientos, de confirmaciones o rechazos, cambios físicos, hormonales, sexuales y hasta sociales. No se vive igual para todos los adolescentes, pero es un hecho que para algunos, es una etapa más complicada, que para otros.

A continuación te explicamos algunas acciones para mejorar la comunicación con tu hijo adolescente y, por ende, su relación.

  1. Valida sus emociones.

Uno de los errores más comunes que suelen cometer los papás en la adolescencia de sus hijos es invalidar sus emociones, con frases como, “¿te sientes triste/enojado por eso?”. En realidad, ninguna persona debe invalidar las emociones de otra persona y en el caso de los hijos adolescentes, mucho menos.

Ellos están en un periodo de autodescubrimiento y construcción personal, lo que ellos piensan o sienten es muy íntimo. En su lugar escucha y trata de entender desde dónde se está generando la emoción que tu hijo expresa.

¿Es desde su soledad? ¿Es desde sentirse incomprendido? ¿Es desde su falta de conocimiento como persona?

El primer paso para validar sus emociones es escucharlas y no descalificarlas sólo porque desde la perspectiva de un adulto parecen irrelevantes, ellos están percibiendo la situación desde su persona, con los recursos emocionales que tienen en ese momento.  Después de escuchar, identifica en su discurso qué es lo que hay detrás de sus palabras. Ahí encontrarás algo valioso, sabrás qué es lo que para tu hijo adolescente es más importante o es motivo de conflicto.

  1. Valídalo como persona.

Es decir, no como niño ni como adulto, sino como una persona en construcción pero que no por eso carece de individualidad.

Un adolescente es una persona que está atravesando una etapa definitoria en su vida, así que procura verlo como tal. Ya no es un niño, aunque tampoco ha llegado a ser adulto. Está en su proceso y lo que tú puedes aportar en ese camino que transitará solo es amor, respeto, tolerancia, comprensión y orientación.

  1. Muéstrate disponible para él o ella.

Quizá no sea tan buena idea que entres a su recámara cuando está invirtiendo su tiempo en la pantalla de su celular o computadora. Ese tiempo es valioso para el adolescente, aunque puedes dosificarlo, evita interrumpirlo de forma abrupta o que esto se haga una dinámica constante. En su lugar, crea momentos en los que vea que estás disponible para él o ella. Por ejemplo, mientras tú terminas la cena, tu hijo puede poner la mesa.

Estando ambos juntos, involucrados en una actividad, puedes comenzar el diálogo.

“¿Qué se te antoja mañana de comer?”, “¿sabes a qué hora llega tu papá?”.

  1. Muestra interés, no juicios.

Relacionado al punto anterior, si bien también puedes preguntar, “¿qué tal te fue hoy en la escuela?”, también puedes abrir el diálogo con temas que no tengan que ver directamente con sus deberes. Para ello, puedes optar por temas neutrales o de su interés, como su mascota, la moda, su música favorita, los videojuegos, deportes…

Ya que estén en la conversación, mantente atenta o atento a sus respuestas sin emitir juicios que los alejen. Escucha con atención lo que le nace decirte y no lo interrumpas, si te está contando algo que es importante, escúchalo, evita poner barreras con desaprobaciones que puedes quedarte para ti.

Por ejemplo, te cuenta que quiere ir a un concierto de reggaetón, a ti no te gusta esa música, pero te tenemos noticias… ¡A tu hijo sí! Por eso habla de ello. Evita decir, “esa música es horrible”, ese comentario lo puedes evitar, escucha de sus aficiones y respeta sus gustos, si quieres mejorar la relación con tu hijo, entiende que no tienen que pensar lo mismo, sino respetar la pluralidad evidente y nutrir su relación desde sus diferencias.

  1. Escúchalo sin interrumpir.

El respeto debe ser recíproco, así que procura escuchar sin interrumpirlo. No busques la confrontación sólo porque tú también te sientes incomprendida o incomprendido. Si se da esta situación es porque hay un tema áspero entre ustedes, te podrá costar trabajo, pero es importante que lo escuches y que no permitas que se haga una discusión en la que ambos no se dejen hablar.

Escúchalo y al final, sin autoritarismo pero con firmeza, dile, “ya escuché tus puntos de vista, ahora quiero decirte lo que pienso y que podamos llegar a un acuerdo”. Con esto, ambos se dan a la tarea de seguirse conociendo, se alimenta el vínculo y te muestras como una “mamá” o un “papá” abierto al diálogo y a la negociación.

A la próxima sabrá que, aunque no estés de acuerdo en todo, puedes ceder y llegarán juntos a un punto medio. 

  1. Dale su espacio pero no lo dejes solo.

Esto puede dar la oportunidad a que te busque para cuando quiera compartir contigo. De esta manera, podrás darle su espacio que tu hijo adolescente apreciará, pero también tendrá cerca tu figura como madre o padre para cuando lo necesite.

Como padre, debes estar cerca, aunque no lo demuestre, incluso, te rechace, un hijo adolescente siempre necesitará a sus padres. Así que dale su espacio pero no lo abandones ni física ni emocionalmente.

  1. Evita medir su vida con la tuya.

Lo que tú viviste hace 25 o 30 años, es diferente a lo que está viviendo tu hija o hijo adolescente.

¡Claro! Tú tienes la experiencia y el conocimiento de lo que has vivido para poder darle tu opinión o una orientación real, sin embargo, evita pretender que el que tú le cuentes tus experiencias lo hará entrar en razón. Evitar decir, “a tu edad nunca bajé de calificaciones”, intenta motivarlo con, “si mantienes un promedio de 8 para arriba, será más fácil que ingreses a la preparatoria que quieres”.

Con estas palabras le vas mostrando que es su responsabilidad y puede verse tentado a cumplirse a sí mismo como “el mayor que es”. Puedes contarle tus experiencias, pero evita tratar de convencerlo de que haga lo mismo que tú, es el adolescente el que decidirá por sí mismo y es quien trabaja en la construcción de su persona.

Dile tus motivos, trata de razonar con él, marca los límites, pero sé consciente de que tu hija o hijo adolescente tendrá la última palabra.

  1. Abre espacio para diferencias o discusiones sanas.

La adolescencia es una etapa complicada, así que prepárate para las diferencias y las discusiones sanas porque son parte de la vida. No tengas miedo a las discrepancias, estos momentos incómodos van forjando su criterio y van conociendo la vida también a través de ti.

  1. Siempre hazlo sentir amado.

Quizá para ti una de tus demostraciones de amor e interés por él es pagar la colegiatura, está bien. Sin embargo, en el diálogo también necesitas expresarle que lo amas y que es una persona importante para ti, a pesar de las diferencias o que por momentos no sea tan fácil entenderse.

Para mejorar la comunicación con tu hijo adolescente, puedes relajarte, entender que es una etapa que llegará a su final y de lo que se trata es hacerla más amena para el adolescente y para ti.