Regresiones de sueño

Cuando un bebé o niño que normalmente duerme bien empieza a despertarse en la noche, tardarse en dormir, despertar muy temprano o a no querer hacer siesta se dice que ha entrado a una regresión de sueño. Y aunque el sueño se ve afectado, en realidad lo que vemos es una progresión en su desarrollo; ya sea en sus habilidades físicas o mentales o en la maduración del sueño donde se requieren menos siestas en el día.

Por Alejandra Plehn, especialista del sueño en www.facebook.com/consultorianochesdesueno www.instagram.com/nochesdesueno  www.nochesdesueno.com

Pueden durar unos días, dos semanas o llegar para quedarse. Las regresiones ocurren típicamente a los 4, 8, 18 meses,  2 años y alrededor de los 2.5 años. Y aunque en cada una de estas regresiones hay diferentes indicadores, en general se caracterizan por cambios en la necesidad de las siestas (de 4 a 3 siestas, de 3 a 2 y de  2 a 1), desarrollo de muletillas para conciliar el sueño, cambios en su desarrollo físico (rodar, sentarse, gatear, caminar, etc.) y mental (interacción social, ansiedad de separación, probar límites y reacciones, lenguaje).

Las recomendaciones generales para sortear las regresiones de sueño y lograr que tu bebé duerma bien de nuevo son las siguientes:

1. Cuando tu bebé cumple los 4 meses se vuelve más sociable y por lo tanto ya no puede dormir en cualquier lugar bajo cualquier circunstancia. Busca el mejor ambiente de sueño en cuanto a temperatura (20-22 grados), oscuridad, usar ruido blanco para todos los periodos de sueño y libre de distracciones (móviles, luces de noche, etc). Además como su sueño se parece más al de un adulto y ya no cae al sueño profundo desde el principio, lo principal es acostarlo relajado pero despierto para que termine de conciliar el sueño en su cuna. Esto ayudará a que no se esté despertando después de 30 o 40 minutos de siesta ni que pases por varios intentos de acostar a tu bebé dormido para ponerlo en la cuna y que despierte una vez que siente el colchón en su espalda.

2. Si empieza a rodar por lo que ya no es seguro hacerlos “taquito” pero todavía puede despertarse por el movimiento de sus brazos, te recomendamos usar algo intermedio para darle un poco más de libertad pero al mismo tiempo contención. Si empieza a sentarse, pararse, gatear, etc. dale mucho tiempo durante el día para practicar estas nuevas habilidades.

3. Cuando esté dejando una siesta, siempre opta por acostarlo más temprano para que no se sobrecanse en lo que sale del bache entre ya no necesitar tantas siestas pero todavía no lograr dar el brinco a una siesta menos. El que esté más descansado a la hora de dormir, hará que concilie el sueño más rápido, evitará los despertares nocturnos y los despertares muy temprano por la mañana. 

4. Si sufre de ansiedad de separación, dedícale más tiempo en el día, a sus rutinas (siempre mantenerlas para darle seguridad) y siempre avísale donde vas a estar; no te “desaparezcas”. Si ya es mayor a un año, puedes introducir un peluche pequeño que lo acompañe a dormir.

5. Para tu hijo entre los 18 meses y los 2.5 años que buscan probar límites o probar tu reacción, evalúa tu respuesta ya que ésta puede reforzar la conducta y alargar la regresión. Mantente calmada, segura pero al mismo tiempo firme en cómo respondes a sus protestas. Explica las reglas para dormir, los pasos de la rutina y porque el sueño es importante para su cuerpo. Tal vez puedas ofrecer un abrazo más, pero no regreses a los viejos hábitos de dar leche en la madrugada, llevar a tu cama o mecer para dormir. Si tu hijo está midiendo hasta dónde puede llegar a la hora de dormir o en las siestas, el mantenerte firme es clave.

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