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7 emociones que debes trabajar en ti misma para superar el postparto

7 emociones que debes trabajar en ti misma para superar el postparto

Como mamá, después de dar a luz, comienzas un proceso muy complejo y para superar el postparto, primero hay que decir que es una etapa que no a todas las mujeres les cuesta lo mismo. Para algunas puede resultar una etapa corta y de recuperación física, mientras que para otras puede ser un periodo largo en el que las emociones se convierten en una montaña rusa.

Y, algo no se puede dejar de lado, es que mientras hay un bebito que depende 100% de ti, necesita tus brazos, tu calor, tu pecho, tus horas de sueño, tu voz y tu cariño, también está tu cuerpo tratando de recuperarse del enorme hecho de dar vida. Si le sumamos las tareas del hogar que pueden seguir dependiendo de ti, el caso se complica aún más.

Estás recuperándote físicamente del parto, no importa si fue cesárea o natural, si bien son procedimientos diferentes, es un hecho que en ambos, tanto tu cuerpo como tus emociones deben sanar y acomodarse. Así, vas viviendo un día a la vez, pendiente de todas las necesidades del nuevo integrante de la familia y dejando para después las tuyas.

 

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Si por las noches su llanto te despierta, te dan ganas de llorar. Te sientes culpable, la peor mamá del mundo por reprochar el tener que despertarte cuando por fin habías conciliado el sueño. Es tanto lo que se vive y lo que se siente, que sabemos que también es un buen momento para recordarte que eres una mujer, eres un ser humano.

Eres una mujer que está afrontando su maternidad por primera vez, pues incluso, aunque ya se haya tenido un hijo, es un volver a comenzar. En donde los miedos están permitidos, porque si los escuchas puedes aprender de ellos sin que te paralicen.

Tampoco hay un instructivo para ser buena madre, tu propio cuerpo pide atención, cuidados y reposo, que es lo último que puedes darte por estar pendiente del bebé. No hay maternidades iguales pero sí podemos comprenderte.

Por ello, te hicimos una lista de las emociones que debes trabajar en ti misma para superar el postparto.

1. Aceptación.

Acepta que estás ante una experiencia desafiante, tu cuerpo no será el mismo nunca más y aún hay cambios por venir.

Acéptate con amor propio como mamá imperfecta, porque aunque por momentos el panorama sea desgastante, llevas amor en las venas.

Aprecia tu cuerpo desde el amor y entiéndelo, abrázalo, es sabio, no dudes de él pero sí escúchalo y obsérvalo para que comprendas su nuevo caminar.

Su recuperación será al ritmo que deba ser, no al paso en el que tú deseas, pero todo se acomodará, aunque no como antes, pero eso está bien.

2. Empatía.

La empatía es poder ponerse en el lugar del otro, así que sé empática contigo.

Ejerce la empatía como una rutina para ti misma, comprende que tu cuerpo acaba de dar vida… ¡Trajo a otra persona a este mundo! 

Llevaste a una personita en tu interior por varias semanas, te transformaste desde tu naturaleza así como el bebé creció cada día dentro de ti.

Tu cuerpo le dio todo lo que necesitaba para seguir su desarrollo, fuiste su refugio, su hogar. 

Ahora te toca ser amable y comprensiva contigo para poder serlo con los que te rodean. Recuerda aquello de “nadie da lo que no tiene”.

Obsérvate con ojos de admiración, hiciste algo increíble, abrázate y compréndete.

3. Paciencia.

No te desesperes, para superar el postparto vive un día a la vez.

No volverás a ser la misma mujer que hace unos meses, pero serás más fuerte, más sabia, más intuitiva.

Aunque por momentos pienses que tu cerebro o tus hormonas, están en tu contra, piensa que todo va a pasar, pero será poco a poco.

Sé paciente, no pienses en el mañana, que tienes el hoy no para dar tu mejor versión pero sí para poner tu mejor esfuerzo y eso ya es mucho.

No tienes que ser la gran mujer que lo puede todo, pero sí puedes intentar que todo lo que decidas hacer por ti, por tu bebé o por los demás, esté hecho con amor, bondad y gentileza.

4. Gratitud.

Agradecer te ayudará a ver el vaso medio lleno y decir qué afortunada soy porque tengo un vaso y unos tragos de agua.

Ser agradecida te ayudará a dejar de ver lo que no tienes, las dudas o desaciertos.

Lograrás estar más tranquila con lo que sí puedes y lo que sí tienes.

Además, te ayudará a abrirte a lo que la vida te está poniendo delante de ti aunque no sea precisamente lo que esperabas.

Si eso se resume en pedir o aceptar ayuda, hazlo, sin sentir culpa.

5. Alegría.

Estamos conscientes de que alrededor de un parto hay circunstancias que pueden implicar tensión, pero si nos enfocamos a esto, nuestros pensamientos y emociones lo evidenciarán aún más.

En cambio, si encontramos en cada momento o acto cotidiano, un motivo para sentirnos en paz, esto nos reconfortará.

Ábrete a la posibilidad de apreciar la alegría de tener un bebé en casa y de ver en tu cuerpo la magia, el milagro o el hecho de dar vida.

Puedes reflexionar que mientras algunas mujeres se resignan a no poder dar a luz, tú estás en tu camino de la maternidad.

Si bien, puede haber retos y dolor, por delante vienen más satisfacciones y certezas. 

Aférrate a la esperanza de que el tiempo, en su momento, estará aún más de tu lado, superar el postparto es cuestión de avanzar con el paso de los días.

Esa esperanza se reflejará en tu mente, corazón, cuerpo, actos y palabras, así, tu bebé la percibirá como un cobijo de paz en su hogar.

6. Ecuanimidad.

La ecuanimidad es el primer escalón en la escalera de una vida en armonía. 

Actuando con serenidad, estabilidad y equilibrio, evitarás que tus pensamientos/emociones exploten o te colapsen.

Cuando estás estresada ves el escenario mucho más irritante o deprimente, por eso es importante que respires profundo y puedas apreciar de la forma más ecuánime lo que ocurre.

De esta manera, no sólo evitarás las discusiones en casa, también tendrás para ti misma, la tranquilidad que necesitas en esta etapa en la que es normal sentirse vulnerable.

7. Plenitud.

Sí, no importa que por momentos lo que se debe hacer resulte abrumador, estás en una experiencia que le suma plenitud a tu vida.

Para sentir esto de forma genuina, te invitamos a que veas lo que te ocurre con el filtro del optimismo.

Despéjate de las limitaciones evidentes y cambia de mentalidad, la plenitud no es la ausencia de carencias o problemas.

La plenitud es tener a las personas, pensamientos y voluntades para vivir cada día con disposición y entusiasmo.

Es importante que parar superar el postparto, trabajes tus emociones y apliques el autocuidado sin culpa.

No dejas de amar ni de cuidar a tu bebé por ver por ti, al contrario, estar bien tú te ayudará a tener más visión y energía para lo que se requiere.

Ámate, mamá, lo estás haciendo bien.