La piel hipersensible y reactiva

El cuidado de las pieles hipersensibles y reactivas

En la mayoría de los casos, el uso de productos de cuidado dermocosméticos específicos, junto con la adopción de determinadas normas de higiene de vida, son suficientes para limitar las reacciones de las pieles hipersensibles.
 Ten en cuenta especialmente los siguientes puntos:
 

  • Elige únicamente productos dermocosméticos específicamente formulados para las pieles hipersensibles y reactivas de los más pequeños, compuestas con un mínimo de ingredientes, hipoalergénicos, sin perfume, sin conservadores y sin colorantes. Estos productos contribuirán a restaurar la barrera cutánea alterada de tu hijo y a elevar su umbral de tolerancia.
  • Báñalo o dúchalo con agua tibia (36°C), nunca muy caliente.
  • Para lavarlo, utiliza productos de higiene suaves, sin jabón, sin perfume, sin conservadores y compuestos con un mínimo de ingredientes.
  • Luego del baño, aplícale diariamente un producto de cuidados hidratante y calmante, específicamente adaptado para las pieles hipersensibles de los más pequeños.
  • Para el cambio de pañal o el aseo durante el día, utiliza una solución limpiadora sin enjuague, que presente las mismas características. De hecho, las pieles hipersensibles no suelen tolerar el contacto con el agua (en especial, con el agua calcárea).


Además del cuidado de la piel, es necesario adaptar el entorno de tu hijo para limitar su contacto con factores potencialmente desencadenantes:
 

  • Cuando haga frío, nutre su piel con una crema adaptada y protege sus zonas más sensibles antes de salir (con un gorro, bufanda, guantes, etc.).
  • Evita exponerlo a cambios bruscos de temperatura.
  • Evita exponerlo al sol. De lo contrario, aplica sistemáticamente una protección solar de índice FPS 50, adaptada a las pieles sensibles de los bebés, y ropa adecuada para protegerlo (playera, gorro, gafas, etc.).

 

 

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