
Sí, las queamaduras de sol representan un verdadero peligro, en particular para los niños cuya piel es más frágil.
Una exposición excesiva al sol puede provocar quemaduras cutáneas, pero también a largo plazo, un aumento en el númro de lunares y riesgo de melanomas malignos, un envejecimiento cutáneo acelerado y cáncer de piel.
Por ello es indispensable utilizar un protector solar de índice elevado, sobre todo para los niños (FPS 50+) y tomar las siguientes precauciones:
• No exponer al sol a los niños menores de tres años.
• Evitar toda exposición directa al sol, sobre todo entre las 11:00hrs y las 16:00 hrs.
• Aplicar el protector solar en capas gruesas antes de la exposición al sol y renovar la aplicación al menos cada 2 horas y después de meterse al agua.
• Proteger a tu bebé con gorra, playera y lentes de sol.
• Hidratarlo regularmente, aún cuando no te pida agua.
Si deseas saber más sobre el sol y la piel del niño, te invitamos a consultar nuestro expediente de expertos sobre este tema.