
Sí. En el recién nacido, la dermis (capa profunda de la piel) es de 3 a 4 veces menos gruesa que en el adulto, y la capa córnea (capa superior de la piel) es también más fina.
Por último, el film hidrolipídico que recubre la piel y la protege es casi inexistente en el bebé.
Por ello, la piel del bebé es mucho más vulnerable a las agresiones, a las irritaciones y a las infecciones que la del adulto.
La piel no alcanzará su madurez sino hasta la edad de 3 años en promedio.
Si deseas saber más sobre las especificidades de la piel de tu bebé, te invitamos a consultar nuestra ficha de consejos sobre este tema.