

El Sol emite radiaciones que penetran en la piel. Provoca reacciones biológicas benéficas pero también dañinas para el organismo, desde el instante en el que la exposición a los rayos solares no es moderada.
Actualmente es bien sabido que las radiaciones solares pueden causar cáncer cutáneo, lo cual se está volviendo cada vez más frecuente al punto de convertise en un problema de salud pública. El cáncer cutáneo está muy relacionado con la exposición excesiva al sol, en particular durante la niñez.
La piel del niño es más frágil que la del adulto: no es capaz de defenderse de las agresiones del sol, como la de un adulto, y tiene "memoria" de todas las exposiciones a las que ha sido sometida durante muchos años. La niñez es entonces un período clave de la protección solar.
Gracias al uso de productos solares adaptados a la piel aún inmadura del niño y a una actitud "razonable" frente al Sol, los padres tienen un rol preponderante en el presente y futuro de los niños.
Doctor Clarence de Belilovsky, Dermatólogo
Los rayos solares
Los efectos visibles del sol en la piel
Los efectos invisibles del sol en la piel
Las particularidades de la piel del niño frente el sol y la protección solar
Protectores solares: ¿filtros químicos o pantallas minerales?
Factores de Protección Solar (FPS)
Las cualidades de un protector solar específico para el niño
Entre las radiaciones solares que alcanzan la Tierra, distinguimos tres tipos de rayos que tienen efectos en el organismo:
• Rayos visibles (aquellos que percibe el ojo humano),
• Infrarojos (IR),
• Y ultravioleta (UV): A (UVA) y B (UVB).
La capa de ozono detiene los rayos UV cuya longitud de onda es menor a 290 nanómetros (UVC) y los rayos UV más cortos (280-290 nm).
Las diferentes radiaciones
Los efectos de los rayos, benéficos o dañinos, varían en función de su longitud de onda, de su energía y de su profundidad de penetración en la piel.
Entre más larga sea la longitud de onda de un rayo, más profundo penetra en la piel. Esto explica por qué los rayos UVA penetran más que los UVB.
La importancia de los rayos UVA
Hasta hace poco sólo estábamos interesados en los rayos UVB, los rayos con mayor energía, responsables de las quemaduras. Los estudios muestran que los rayos UVA juegan un papel importante.
De hecho, su energía no es tan poderosa pero:
• La piel recibe virtualmente 1000 veces más rayos UVA que UVB en el transcurso del día. Los rayos UVA representan el 98% de los rayos UV y los UVB sólo el 2%.
• Los rayos UVA son constantes durante todo el día mientras que los rayos UVB alcanzan su mayor fuerza a medio día pero son muy débiles en la mañana y en la tarde.
• La proporción de rayos UVA recibida es virtualmente constante en el transcurso del año, contrario a los rayos UVB los cuales son más intensos en el verano y más débiles en invierno.
De ahí que las recomendaciones más recientes sobre protección solar aconsejen usar productos que actúen contra los UVA, UVB y los infrarrojos.
La disminución de la capa de ozono
Es muy preocupante pues deja pasar más rayos UVB que alcanzan nuestra piel.
El sol que recibimos en nuestra piel varía de acuerdo a varios factores
• Temporada: en julio en el hemisferio norte el riesgo de resultar quemado por los rayos UVB es 100 veces mayor que en invierno.
• Latitud: la intensidad del sol está en su máximo en el Ecuador donde los rayos brillan verticalmente y tiene un trayecto más corto a través de la capa de ozono.
• Altitud: la cantidad de rayos UVB aumenta 4% cada vez que subimos 300 metros. Esto explica en parte el riesgo mayor de los rayos del sol en montaña.
• El horario: en la mañana y en la noche los rayos del sol son oblícuos y atraviesan la capa de ozono entre las 11 y las 14 horas, cuando los rayos UVB están en su máximo.
• Nubes: en función de su espesor y de su altitud, pueden filtrar un poco los rayos UV pero es posible quemarse cuando el cielo está nublado.
• La naturaleza del suelo: el poder de reflexión es diferente según se trate de nieve (85%), arena (17%), agua (5%), pasto (3%). De ahí que la montaña sea más peligrosa con más rayos UVB y mayor reflexión sobre la nieve.
• Agua: refleja los rayos UV hasta un 20%, por eso existe un mayor riesgo de quemaduras debajo del agua.
Los rayos solares provocan reacciones biológicas favorables, siendo la principal la síntesis de vitamina D. Esta vitamina estimula el metabolismo del calcio y favorece el crecimiento óseo. El Sol también tiene una acción sobre la moral (prevención de las depresiones temporales).
Sin embargo, la radiación solar pueden inducir en efectos biológicos dañinos. Afortunadamente existen reacciones biológicas naturales de defensa de la piel, que actúan á los pocos días de exposición solar: el grosor de la capa córnea de la piel y la melanogénesis, responsable del bronceado.
Bronceado y protección solar: inequidades
Melanogénesis es el proceso de síntesis del pigmento de la piel (melanina) bajo el efecto del Sol.
Apela a 2 tipos de pigmentos:
• Los pigmentos cafés-negros o eumelaninas.
• Los pigmentos rojos o feomelaninas.
La repartición de estos pigmentos en función de los individuos es variable, creando verdaderos "fototipos", es decir una aptitud para broncearse o enrojecerse con mayor o menor facilidad:
Fototipo
Cabello
Color de piel
I
II
III
IV
V
VI
Pelirrojo
Rubio
Castaño claro
Castaño medio
Castaño oscuro
Negro
Canoso
Claro
Morena clara
Morena
Morena
Morena
Pecas
+++
++
+
0
0
0
Quemadura de sol
Constante ++
Constante +
Frecuente
Raro
Excepcional
Ausente
Bronceado
0
Bronceado ligero
Bronceado medio u oscuro
Oscuro
Muy oscuro
Negro
El mecanismo de bronceado es un proceso de defensa de la piel, bajo la acción de los rayos ultravioleta, la cual se traduce en el ensombrecimiento general o parcial de las partes expuestas. Esto se debe a la fabricación progresiva de un pigmento natural de la epidermis, la melanina. Es porque el bronceado aparece progresivamente después de la exposición.
En las horas siguientes a la exposición : dos tipos de fenómenos pueden aparecer, según la duración y la intensidad de la exposición así como el fototipo de la persona:
• El efecto calórico debido a los rayos infrarrojos que pueden llevar a unainsolación (mareo y dolor de cabeza), e incluso un "golpe de calor" (con deshidratación aguda, confusión y desorientación). Esto ocurre sobre todo en niños.
•La epidermis puede resultar quemada por los rayos UVB y parcialmente por los UVA, provocando una "quemadura de sol".
• Los rayos UVA provocan un ligero bronceado de la piel, protección temporal de la piel.
Después de muchos años: las repetidas exposiciones sin protección eficaz adaptada llevan a un deterioro de las células cutáneas:
• Los rayos UVA aceleran el envejecimiento cutáneo y provocan la destrucción de la elasticidad de la piel.
• Los rayos UVB, con ayuda de los UVA, inducen a un cáncer cutáneo por el mecanismo de foto-carcinogénesis.
Uno puede distinguir los epiteliomas, los cuales se presentan en forma de pequeñas erupciones redondas de color blanco o rosa o de costras persistentes, y los melanomas malignos que aparecen en la piel sana o provienen de la transformación de un lunar.
Para detectar estos melanomas a tiempo se debe de estar atento a la aparición de lunares que cambien en apariencia o forma, color o espesor y no dudes en visitar a tu médico.
Más allá de los efectos visibles sobre la piel, el Sol conlleva peligros insospechables, una alteración de la piel en profundidad que se presenta en dos niveles: ADN celular y sistema inmunitario cutáneo.
Para eliminar las células anormales, nuestro organismo dispone de un sistema de defensas compuesto por la proteína P53 y de células de Langerhans. Atención, una exposición solar excesiva puede inactivar estos procesos de defensa.
Lesión del ADN y proteína P53
La agresión de los rayos UV provoca lesiones del ADN. Estas lesiones activan los mecanismos de defensa y de reparación celular que hacen intervenir a la proteína P53:
• Si el daño no es muy serio, la proteína P53 permite la reparación del ADN. Si la reparación es imposible, la P53 provoca la muerte celular formando "células quemadas por el sol".
• En el transcurso del tiempo y de la agresión solar, la proteína P53 puede mutar y volverse ineficaz. Existe entonces una proliferación de células anormales. Lo cual lleva a un cáncer de piel.
Foto-Inmuno-Supresión (FIS) y células Langerhans
Las células de Langerhans son células epidérmicas que, como Centinelas de la piel, reparan los elementos externos o las células cancerosas y desencadenan su eliminación por el sistema inmunitario.
Las radiaciones UV actúan sobre las células de Langerhans disminuyendo el número de las mismas y alterando su funcionamiento.
Alteradas o inhibidas, las células de Langerhans no pueden jugar más su rol de reconocimiento y rechazo de células anormales. Hablamos de inmunosupresión, llevando a la acumulación de células dañadas, lo cual provoca la foto-carcinogénesis (cáncer de piel).
• La dermis es inmadura hasta la edad de 3 años, más fina que la piel del adulto y las fibras de colágeno y de elastina están en plena maduración. Si muchos rayos UV penetran en este compartimiento de la piel, van a perturbar su crecimiento normal.
• Las glándulas sebáceas son inmaduras hasta la edad de 7 años. Por lo tanto la piel del niño tiene tiende a ser seca, desprovista de los lípidos que forman una barrera eficaz. El sol no hará más que agravar la situación.
• En fin, las glándulas sudoríparas son inmaduras hasta los 3 años de edad. En caso de exposición prolongada y de mucho calor, estas glándulas son incapaces de producir el sudor suficiente para eliminar la energía almacenada: es cuando sufres de insolación, la cual puede ser extremadamente grave con deshidratación aguda y hospitalización necesaria.
La piel de los niños es inmadura, en plena etapa de
formación y requiere protección especial.
• En la epidermis, las células pigmentarias (melanocitos) son menos abundantes, poco pigmentadas hasta la edad adulta. Son inmaduras como las células inmunitarias protectoras (células de Langerhans) y por lo tanto, más sensibles a los rayos UV. La cohesión de las células es menos importante y los rayos pueden penetrar más fácilmente. Por estas razones, la piel es más sensible.
La piel de los niños está más expuesta al sol
La niñez es el período de mayor exposición solar (juegos al aire libre, vacaciones escolares...). A la edad de 18 años, hemos recibido casi el 50% del sol de toda nuestra vida.
La piel del niño tiene una memoria
Almacena a largo plazo las agresiones solares de la infancia responsables de los daños visibles en la edad adulta. Los rayos UV provocan pequeños daños en el ADN celular de la piel. A largo plazo estos daños se van acumulando, y poco a poco van perdiendo la capacidad de repararse y la célula puede volverse cancerosa. Esto explica porque el agregar protectores de ADN a las pantallas solares, representa un progreso en la protección de la piel del niño.
Numerosos estudios han demostrado que una intensa exposición solar durante la infancia, en particular las frecuentes quemaduras de sol dolorosas, pueden representar un factor de riesgo de melanoma en la edad adulta. Lo cual aumenta proporcionalmente el número de lunares.
La eficacia de la protección solar del niño
Numerosos estudios han demostrado que el hecho de proteger al niño da resultados en la edad adulta. Un estudio precisa que si aplicamos regularmente una crema solar de índice de protección 15 durante la infancia y la adolescencia, disminuímos en un 60% el riesgo de cáncer cutáneo en la edad adulta.
• Los filtros químicos, según su composición, no absorben más que ciertas longitudes de onda de los rayos solares. Generalmente, existen filtros químicos específicos para los UVA y otros para los rayos UVB. Para obtener una buena protección con un espectro largo, es necesario combinar más filtros.
• Las pantallas minerales y órgano-minerales, a la inversa, son polvos inertes, que quedan en la superficie de la piel, la protegen contra los UVA y UVB, y no causan reacciones alérgicas. Por estas razones, estas pantallas son utilizadas preferentemente en productos de muy alta protección, en el bebé, el niño y en personas alérgicas a los filtros químicos UV.
• Para los rayos UVB, el FPS determina la fuerza de protección contra los rayos del sol
El FPS, calculado por pruebas de laboratorio, es el resultado entre la intensidad requerida para provocar enrojecimiento en un área determinada con protector y la intensidad requerida para provocar enrojecimiento en un área determinada sin protector. En otras palabras, un protector con FPS 10 deja pasar 1 de 10 rayos UV responsables de las quemaduras, es decir asegura una protección del 90%. Un índice FPS 50 deja pasar 1/50 rayos UV y entonces asegura una protección del 98%.
Atención:
• El FPS no es una medida del tiempo de la exposición solar y no autoriza quedarse en el sol 50 veces más que sin protección.
• Los FPS sólo se evalúan para una duración máxima de 2 horas. Hay que renovar la aplicación del protector regularmente.
¿Por qué recomendamos índices FPS cada vez más altos?
Porque nos dimos cuenta de que en la práctica, los consumidores no aplican su crema en cantidad suficiente y no renuevan su aplicación frecuentemente. Por ello, un FPS 25 aplicado en pequeñas cantidades puede ser equivalente a una protección FPS 5.
• Para los rayos UVA: ten cuidado de no descuidar la protección contra los rayos UVA. Efectivamente un producto con un alto factor de protección UVB puede hacerte creer que es posible quedarse más tiempo en el sol sin quemarte mientras que la protección UVA es más débil dará la posibilidad a los rayos UVA de incrementar sus efectos dañinos e invisibles.
La protección contra los rayos UVA debe ser al menos igual a una tercera parte de la protección contra los rayos UVB .
Es indispensable usar una protección solar completa contra los rayos UVB y los UVA.
1. Protección en superficie.
La eficacia contra los rayos solares y los efectos acumulativos del sol: FPS elevado (30 como mínimo).
• Espectro largo: UVB, UVA, infrarrojos,
• Fijación sobre la capa córnea para evitar la penetración a través de la piel: a base de pantallas minerales y órgano-minerales.
2. Protección en profundidad.
• Protección del genoma (ADN de las células),
• Lucha contra la foto-inmuno-supresión.
3. Resistente al agua.
4. Resistente al sol y al calor (fotoestabilidad).
5. Perfecta tolerancia certificada por pruebas específicas.
6. Sin perfume.
El poder del protector debe ser escogido en función del tipo de piel (fototipo) y del tipo de exposición. Para este último, un Índice-UV ha sido establecido recientemente. Éste define la fuerza de los rayos UV en función de la situación geográfica, del mes y de la hora. Ayuda a escoger una protección apropiada.
Índice-UV
1 y 2
¿Cómo escoger el índice de protección correcto?
Las medidas de prevención indispensables
3 y 4
5 y 6
7 y 8
9 y 10
Intensidad
del sol
Débil
Moderada
Fuerte
Muy fuerte
Extrema
Tiempo de exposición antes de
una quemadura de sol, piel
clara
> 1 hora
40 minutos
30 minutos
20 minutos
15 minutos
Según el Dr. M. Jeanmougin
La mayoría de las recomendaciones son establecidas para los adultos, los FPS varían de 6 a 50+ en función del Índice-UV y de su tipo de piel. Para los niños, es prudente utilizar protecciones elevadas cualquiera que sea su tipo de piel (al menos FPS 30+). Los niños de piel clara deben usar el mismo FPS durante todas sus vacaciones. Los niños de piel morena pueden progresivamente usar un FPS más bajo en función de la intensidad del sol (máxima o moderada).
Actualmente todavía, la protección solar de los niños no es suficiente. En Francia, 33% de los niños y 62% de los adolescentes están muy expuestos al sol tomando en cuenta su tipo de piel. En Australia, la mitad de los bebés han estado expuestos a los rayos del sol. Además, los buenos hábitos se pierden: el número de niños que tienen quemaduras de sol entre el año y los dos años de edad se ha duplicado; baja al 50% la protección indumentaria entre el año y los 6 años de edad.
1. No expongas a tu niño directamente al sol, los rayos solares son peligrosos.
2. Evita toda exposición entre las 12 h y las 16 h.
3. Usa un protector solar adaptado a la piel de tu niño.
En caso de exposición inevitable, aplica un producto de protección solar específico para bebé / niño. Renueva frecuentemente su aplicación, en cantidad suficiente y después de meterse al agua. Escoge un índice elevado (mínimo de FPS 30 hasta un FPS 50+) según el grado de exposición solar y su tipo de piel y una protección anti UVA y anti UVB. Da preferencia a las fórmulas hipoalergénicas, sin perfume, sin colorantes, sin alcohol y a base de pantallas minerales y órgano-minerales para una óptima seguridad. No olvides proteger las zonas sensibles y sobreexpuestas (frente, pómulos, nariz, labios).
4. Aplica el protector antes de la exposición solar...
...antes de irte: a la playa, a esquiar o a pasear. Aplica una capa espesa: que sea visible a su aplicación para que sea más fácil esparcirlo.
Renueva su aplicación en cantidad suficiente al menos cada dos horas durante la exposición y después de estar en contacto con el agua .
Siempre que puedas, enseña a tu niño cómo aplicarse el protector, comenzando por sus brazos, por ejemplo.
5. Protege a tu niño aún en la sombra, bajo una sombrilla, o cuando esté nublado (más del 80% de los rayos UV atraviesan las nubes.
6. Escoge ropa adecuada.
Una gorra o sombrero de ala ancha ¡para la playa!
Una playerita simple pero de algodón grueso para protegerlo mejor de los rayos UV.
Lentes de sol: los ojos de tu niño son frágiles y el uso de lentes no adecuados puede provocar daños irreversibles: investiga sobre la norma CE, escoge una categoría 3 o 4 y una forma que cubra bien. Para esquiar un pasamontañas es indispensable.
7. No te engañes.
El viento y el agua son refrescantes... pero cuidado, los UV ¡penetran siempre!
Agua, nieve, asfalto, arena... e incluso el pasto refleja los rayos UV: protege a tu niño en cualquier circunstancia.
8. Dále agua regularmente.
Tu niño debe hidratarse regularmente. Dále de beber aunque no te lo pida, es indispensable para evitar la insolación... ¡y es un buen hábito para toda la vida!
9. Cuida tus productos de protección solar.
Ciérralo bien, no lo dejes a la luz del sol y nunca uses un producto que ya lleva un año abierto.