
1- Crea una atmósfera favorable en la que te sientas bien.
Si es posible, en tu cuarto la temperatura no debe ser muy elevada (18-19°) y debe estar oscuro.
2- Respeta tus horarios para levantarte y acostarte a lo largo de la semana.
3- Duérmete en cuanto aparezcan los primeros signos de sueños.
En cuanto sientas que los ojos se te cierran.
No intentes quedarte despierta ya que te arriesgas a tener que esperar el próximo ciclo de sueño, ¡una hora y media más tarde!
4- Practica un deporte suave (caminar, yoga, natación) para sacar el estrés y las preocupaciones del día.
5- Toma un baño al final del día para relajarte y opta por una actividad tranquila antes de dormir.
• Evita ver películas violentas y hacer ejercicios que necesiten de reflexión o concentración.
• Aprende a relajarte:
- Recuéstate en tu cama y pon cojines bajo tu cabeza y rodillas.
- Relaja tus músculos. Para ello, comienza por contraerlos unos segundos, después relájalos uno por uno : la mano, el brazo, las pantorrillas, los dedos del pie, los muslos y la cara.
6- Limita tu consumo de café, té, etc… y evita comer muy abundante en la noche.
No consumas tranquilizantes o somníferos sin consultar a tu médico.
7- Compensa una mala noche por una siesta (corta).
8- Coloca cojines debajo de tus pies cuando estés en tu cama.
Con tus piernas elevadas mejoraras la circulación sanguínea.
9- Prueba el cojín de relajación, que se adapta a tu forma y permite acostarte de lado sin tensión. Si lo pones entre las rodillas, calma la tensión de los muslos y del pubis. Puedes continuar usándolo después del parto.
10- Si tiendes a sufrir problemas digestivos, puedes dormir en una posición semi-sentada, con los cojines en tu espalda.
No dudes en pedir consejos a tu médico.