
Introducción
La llegada al hospital o maternidad
El trabajo de parto
El nacimiento
Casos particulares
1. La dilatación
La dilatación corresponde a la apertura del cuello del útero y está ligada a la intensidad y regularidad de las contracciones uterinas. Ésta es lenta al principio del parto, después se acelera a medida que las contracciones se vuelven más regulares, cercanas y dolorosas. El cuello se dilata de 0 a 10 centímetros, esta última medida corresponde a la dilatación completa permitiendo a la cabeza del bebé salir del útero.
2. El progreso del trabajo de parto
La instructora de psicoprofilaxis, verifica cada hora el progreso de la dilatación. Además el monitoreo puede seguir conectado para verificar que tu bebé este soportando bien las contracciones uterinas (depende de la maternidad).
Si todo pasa bien para tu bebé y para ti, tienes la opción de manejar las contracciones como lo aprendiste en los cursos de preparación al parto y la maternidad o de pedir anestesia epidural.
A tu llegada a la sala de partos, la instructora de psicoprofilaxis te hará una perfusión que te proveerá de glucosa para la energía.
Al final del trabajo de parto, la instructora de psicoprofilaxis se asegura de que la cabeza de tu bebé está bien metida en tu pelvis y que la dilatación está completa; estas son las dos condiciones indispensables para un parto por vía natural.
3. La ruptura de la fuente
La ruptura de la fuente se hace al principio o en el curso de la labor de parto de manera espontánea. Ve rápido al hospital o maternidad en el momento en que se rompa la fuente (no te bañes y si es posible, en ayunas).
La instructora de psicoprofilaxis puede proceder a la ruptura artificial de la membrana para acelerar la labor.
4. El parto dirigido
En ciertos casos, la instructora puede recurrir a oxitocina (por perfusión) para aumentar la frecuencia e intensidad de las contracciones.
5. La anestesia epidural
La anestesia epidural es un medio médico que te puede proponer la instructora en psicoprofilaxis o tu médico para favorecer el parto. Tú también puedes pedirlo si no soportas el dolor.
El anestesista coloca la anestesia epidural, ésta no es dolorosa pues una anestesia local va a efectuarse paralelamente previamente. Para facilitar el ponerla, el anestesista te va a pedir que te sientes en el borde de la cama, con la espalda encorvada o sentarte de lado.
El introduce entre la tercera y cuarta vértebra lumbar un producto anestesiante.
El catéter se conecta a una jeringa colocada en una bomba. La administración del producto puede efectuarse cuidadosamente, en función del dolor sentido o estar programada para una administración progresiva.