
¿Decidiste llevar a tu bebé a la playa o a la montaña?
El sol también estará presente, con todo el peligro que conlleva.
La piel del niño es inmadura y no presenta todos los mecanismos de defensa: protegerla del sol es una necesidad absoluta.
Para evitar algún imprevisto descubre por qué una protección solar específica es indispensable.
• Porque su piel es inmadura:
La piel de tu bebé es mucho más frágil que la tuya y no posee las mismas defensas.
- Es más fina y todavía no tiene una estructura terminada, de ahí su sensibilidad.
- Su función de barrera protectora es deficiente.
- La piel no se defiende bien contra las agresiones externas (UV) por un sistema inmunitario inmaduro.
- Su sistema pigmentario, destinado a proteger su piel, todavía no está bien desarrollado.
- Finalmente, su transpiración es poca lo cual deja al niño más sensible a los cambios de temperatura, los rayos del sol y a la deshidratación.
• Porque está sobreexpuesto:
En la montaña o en la playa, paseando en el jardín, tu niño está en promedio, de 2 a 3 veces más expuesto que tu a lo largo del año!
• Dependiendo de la edad existen riesgos específicos.
- Bebé "estático"
Es el más vulnerable: su piel es extremadamente frágil (particularmente antes de los 3 años) y su casi inmovilidad, exige una protección máxima, incluso en la sombra donde el reflejo de los rayos UV son igual de peligrosos.
- Niño "móvil"
Es el más expuesto: está en constante movimiento y pasa una gran parte de su tiempo en el sol y el agua. Durante la vida humana, el 70% de la exposición total al sol, ¡es antes de los 17 años!
Tu niño necesita entonces una protección óptima, de práctica aplicación, resistente al agua y a la transpiración.
• Porque su piel tiene “memoria”
Es durante la infancia que la piel registra todos los daños que ha sufrido.
Son culminantes e irreversibles:
- Las agresiones solares durante la infancia, degradan irreversiblemente el sistema de defensa cutánea: la piel acumula los radicales libres tóxicos, su capacidad de reparación se ve disminuida, los daños celulares son definitivos.
- Una piel fragilizada por los rayos del sol, en particular antes de los 10 años, quedará siempre vulnerable.
- La exposición solar favorece el aumento de numerosos lunares o pecas, lo que multiplica el riesgo de desarrollar, más tarde, un melanoma (cáncer de piel).