
El aseo es esencial para la higiene de tu bebé. Es también un momento privilegiado de gran complicidad entre tú y tu pequeño. Convierte este momento en un instante de placer y serenidad.
Para el bebé, la hora del aseo constituye una verdadera revelación de los sentidos, el descubrimiento del mundo.
Para ti, no solo es una necesidad física, sino también un gesto de amor maternal.
El aseo debe hacerse con suavidad y con un producto adaptado para no alterar la barrera cutánea y respetar la epidermis delicada del bebé.
• Ten el hábito de lavarte las manos antes de comenzar el aseo de tu bebé.
• Los ojos
Comienza por limpiar los ojos: humedece un algodón con suero fisiológico y pásalo delicadamente sobre los parpados y alrededor del ojo. Cambia de algodón para limpiar el otro ojo.
• Las orejas
Haz un pequeño carrete (evita los cotonetes que pueden irritar e incluso lastimar) enrolla un pedazo de algodón entre tus dedos. Limpia únicamente el pabellón exterior, para evitar la formación de tapones de cerilla.
• La nariz
Usa una pajilla de algodón impregnada con suero fisiológico y limpia suavemente la narina. Cambia de algodón para limpiar la otra narina.
• La cara
Límpialo las veces que sea necesario durante el día. De preferencia usa un solución limpiadora que no necesite enjuagarse o una loción limpiadora con un algodón, que puedas enjuagar con agua de tocador. Repite la operación hasta que la piel de tu bebé quede perfectamente limpia. Un consejo: no olvides limpiar la parte trasera de las orejas.
• El cabello
Peina el cabello de tu bebé con un cepillo suave especial para bebé y pasa sobre su delicado cuero cabelludo un poco de agua de tocador refrescante para que “huela a bebé”.
• Las uñas
Corta las uñas de tu bebé regularmente con un par de tijeras de punta redonda. Nuestro consejo: escoge un momento de tranquilidad, fija al bebé contra ti y corta únicamente la parte de la uña que sobrepase el dedo.
• El cambio de pañal
Realiza un aseo minucioso, sobre todo en los pliegues donde la maceración puede provocar irritaciones. Puedes usar toallas especiales para las pompis, una solución limpiadora sin enjuague o una loción limpiadora. Seca delicadamente y protege bien esa zona tan sensible con productos adaptados.
• El cordón umbilical
Desinféctalo todos los días para evitar cualquier riesgo de infección, empapando una compresa estéril con un antiséptico. Seca enseguida cuidadosamente con una compresa limpia.
• Las manos
Mientras paseas, al momento de comer, en el coche… limpia sus manos con toallitas limpiadoras y refrescantes.
• El « olor a bebé»
Vaporiza en su ropita o en su cuero cabelludo, algunas gotas de Agua de Tocador sin alcohol, especial para bebé. Tu bebé asociará este agradable olor con el placer y de esta forma, desarrollará su sentido del olfato.
Para mayor información sobre este tema, te recomendamos preguntar a tu médico o en la farmacia para que te orienten sobre los mejores productos adaptados a las necesidades de tu bebé.